Un desierto verde : la soja transgénica en Paraguay

La guerra de la soja agita el Paraguay

El Paraguay conoce una fulgurante expansión de su producción de soja, casi totalmente transgénica, cuya ha propulsado este país de America del Sur al cuarto rango de los productores mondiales de soja. Desposeídos, los pequeños productores campesinos se organizan para luchar contra esta industria agroalimentaria, siempre más imponente.

En enero de 2003, la muerte del pequeño Silvino, 11 años, desencandenó una ola de mobilización sin precedente en el seno de la sociedad civil paraguaya. El niño murió intoxicado tras haber pasado por bicicleta con comida en campos de soja transgénica donde hacían la fumigación con el plaguicida Round Up.

Se cultiva una cantidad impresionante de soja transgénica en Paraguay. Desde cinco años, la velocidad de la extensión de este cultivo es espantosa : la superficie cultivada representa hoy en día más de dos millones de hectáreas. Una situación por muchos insostenible, lejos de ser ecologicamente viable para un país pequeño como el Paraguay.

El gobierno paraguayo parece preocuparse poco de las repercusiones de la expansión de esta industria agroalimentaria. Ingeniero en ecología humana, Fabricio Vasquez subraya esta indiferencia: « El estado no está en el campo, el estado está en Asunción. Consequentemente, la problemática de toda la soja y de este proceso que se llama sojización -pero que más que nada es de brasileñisación del territorio-, es el producto de la centralización del estado. Es decir, los problemas que Asunción no ven, no existen.»

Desposesión

Numerosos son los grupos de intereses de la agroindustria paraguaya a llevar una guerra cada vez menos silenciosa contra los pequeños campesinos, tenaces, y las comunidades indígenas que se presentan en su camino. Los labradores, expulsados de sus tierras, deben migrar lejos de su lugar de nacimiento. Sobreendeudados y sin acceso al credito, ellos son a menudo víctimas de fuertas presiones económicas – sin tener cuenta del hecho que la mayoría de ellos todavía no posean legalmente la tierra que cultivan. «Los campesinos expulsados, entre comías, se posicionan de vuelta en las zonas urbanas, indica Fabricio Vasquez, con una nueva actividad económica y reconversión económica, reconversión cultural, reconversión idiomática inclusive porque no se habla guaraní. »

Este desposesión de los pequeños productores campesinos no está extranjera a la preocupante ola de empobrecimiento que conoce el país desde algunos años. «La pobreza es histórica, ciertamente, explica el sociólogo Tomas Palau, pero es la agudización que ha provocado la extensión de la soja y específicamente la de la soja trangénica desde las 2000 ha acelerado este proceso de empobrecimiento. »

La extensión reciente de la área de soja cultivada en este país ocurre principalmente en la region oriental, cerca de la frontera con el Brasil. Los orígenes brasileños de las prácticas agrícolas actualmente usadas en Paraguay tiene como consecuencia el uso del término de « brasileñisación » para describir el fenómeno de la sojización por algunos peritos. Esta última está basada sobre la industrialización de la agricultura y un cambio mayor de las relaciones de producción.

«Este modelo del agronegocio provoca una crisis agraria en nuestro país», afirma el director de la CENOCIP, Tomas Zayas. «Este se demuestra por la migración masiva de los campesinos, la falta de trabajo, el crecimiento del analfabetismo, y el crecimiento de los corones de miseria, este en las grandes ciudades y pequeñas también. »

La única repercusión positiva a todo eso fue tal vez la unificación de los actores de la sociedad civil paraguaya alrededor de revindicaciones comunas. Desde la muerte del pequeño Silvino, la población, por la mayoría de los campos, ha conocido un vuelta a la realidad. En respuesta a la incapacidad o a la falta de voluntad de parte del estado de protegerla adecuadamente, ella lucha para el respeto de sus derechos fundamentales. «La lucha contra la soja, contra los sojeros, contra el agronegocio, contra los agrotoxicos y compañía debe ser entendido como una lucha política, como una lucha anti-imperialista. Debemos plantear un modelo alternativo de desarrollo que en sí, tiene como filosofía la defensa de la vida», explica Tomas Zayas.

«Lo que los campesinos están haciendo en este momento es simplemente una lucha de resistencia para seguir existiendo, afirma por su parte Tomas Palau. Hay un proceso rápido de desaparición del cultivo tradicional y ellos piden fundamentalmente una entrega de tierras, entrega de los subsidios que habían sido prometidos por el gobierno y piden precios. Hay una fuerte demanda también para controlar la expansión de la área de siembra de soja. »

Perdida de Soberanía

De hecho, el Paraguay no tuvo la oportunidad de elegir otro rubro para sus exportaciones. Por causa de los programas de Ajuste Estructural así como a las normativas económicas de la OMC, la organización mundial del Comercio, el Paraguay hace frente a una importante disminución de la autonomía de sus decisiones políticas. Muy poco del provecho engendrado por este cultivo se queda en Paraguay. El jurista y ingeniero socio medioambiental Ulises Lovera insiste sobre este hecho : «El país no gana mucho porque mucha de la plata se va a Brasil, porque la mayoría de los sojeros y de las empresas agroexportadoras son brasileños. »

El peligro viene también del hecho que la economía del Paraguay esta ahora excesivamente dependente de una única empresa ya que la mayoría de la soja producida en Paraguay proviene de las semillas de Monsanto, una de las principales multinacionales en el campo de la biotechnología. « El riesgo de erosión de la soberanía económica, esta concreto, no solamente porque en este momento, la soja representa ya el 37.5 por ciento de las exportaciones paraguayas, y como el 95 por ciento es transgénica tenemos mas que un tercio de las exportaciones paraguayas que dependen de una multinacional, Monsanto, lo cual que implica un nivel de vulnerabilidad impresionante », confirme Tomas Palau.

En Paraguay, la soja transgénica amenaze el medio ambiente

Desde 2000, la extensión del monocultivo de la soja transgénica en Paraguay se hace a un ritmo preocupante. El resto de los cultivos mueren, la tierra se agota, el bosque retrocede y el desierto se adelanta.

Solamente cinco años después de la aparición de la soja transgénica en Paraguay, las repercusiones medioambientales ya se notan, consecuencias directas de este monocultivo extensivo. « Une agricultura viable debe ser diversificada, dice José Ibarra, ingeniero-agrónomo. Pero aqui, es soja sobre millones de hectáreas. Evidentemente, ecologicamente no es un cultivo estable. Entonces todo monocultivo es cuestionable de este punto de vista. »

El jurista y ingeniero sociomedioambiental Ulises Lovera abunda en la misma opinión : « Ninguno monocultivo extensivo es bueno y todos traen desequilibrios ambientales. También el hecho de la grande cantidad de cultivo hace que aumenten los ataques de plagues. Además, la velocidad de la avanza de la soja está muy grave porque comenzamos a perder grandes partes de la biodiversidad. »

Esta perdida muy preocupante es la consecuencia directa de la invasión de la soja sobre los bosques primarios, entre otros en la región oriental del Paraguay, cerca de las fronteras brasileñas. « Con la deforestación, hay una perdida de protección natural para los ríos, las aguas subterrenas y el conjunto del sistema hidrológica, explica José Ibarra. El cultivo de la soja a menudo se hace hasta las orillas de los ríos cuyos entonces no están protegidos de los plaguicidas, que contaminan después las capas freáticas. » Se constata así la desaparición de los ecosistemas que juegan el papel de reguladores, como los medios húmedos y las tierras inundadas, necesarios a su equilibrio.

De un otro lado, la tierra de los campos paraguayos pierden poco a poco de su famosa y mítica fertilidad. «El alto uso de productos químicos hace que los nutrientes del suelo vayan perdiéndose, el suelo se haya volviendo cada vez más arenoso debida a la erosión eólica y hídrica. Y encima, como si fuera poco, se está cargando una cantidad impresionante de productos químicos », afirma el ingeniero medioambiental Robert Rolon.

Este uso excesivo de plaguicidas y de productos químicos preocupa a muchos, ya que afecta a largo plazo el medio ambiente, y eso mismo en los territorios dónde no se cultiva todavía la soja transgénica. Lis Kreytmayr, toxicóloga, explica que «Los plaguicidas son dispersados por el viento, entonces llevan a otras regiones en donde no está planificado este uso, por ejemplo. Y después, tenemos la penetración en la tierra de estos mismos plaguicidas que tardan mucho tiempo en degradarse ». Uno de ellos, el glyfosato, elemento principal del Round Up (el producto usado en el caso de la soja RR), que destruye entre otros los cultivos de subsistancia. « La soja transgénica RR tolera el glifosato, pero los cultivos vecinos aunque sean convencionales o aunque no sean convencionales no lo toleran, y también hay daños para ellos », de decir Ulises Lovera.

Alternativas a la soja transgénica ?

Cuáles son las soluciones para invertir esta destrucción de los ecosistemas paraguayas ? « Existen muchas estrategias », afirma Tomas Zayas, director de la CENOCIP. «una de ellas es la reconstrucción de la comunidad campesina. La defensa y la elaboración de un modelo de desarrollo agroecológico como política anti neoliberal sería una otra idea ».

Para Ulises Lovera, «Las soluciones serían una disminución de la área de cultivo de soja, y un incentivo del gobierno ante los propietarios privados para realizar actividades, digamos, que son amigables con el medio ambiente. » Sin embargo, indica el ingeniero sociomedioambiental, « aquí, falta de voluntad política».

Ingeniero en ecología humana, Fabricio Vasquez subraya también el papel del estado para favorecer la puesta en lugar de las alternativas a la sojazación: «Es el estado paraguayo que está llamado a redefinir su estrategia de desarrollo nacional, su estrategia de inserción interregional y de definir su modelo de desarrollo conjuntamente con sus vecinos, especialmente sus vecinos. »

Rosa Oviedo, profesora en producción agricola a la Universidad nacional del Paraguay, cree por su parte que es esencial de respetar en Paraguay todos los sistemas de producción a fin de conservar la diversidad de los cultivos, característica del país desde su creación. « Se deben mantener sustentos todos los sistemas productivos porque yo no puedo obtener que un pequeño productor para mantenerlo su sistema tradicional de producción si el hombre apenas consigue sobrevivir. Entonces necesita un apoyo creditito, necesita suporte técnico, y, sobre todo, necesita una propiedad legal porque no puede acceder al crédito si no es dueño de la tierra que tiene. »

Las alternativas al desarollo actual de la agroindustria paraguaya no faltan. Necesitan sin embargo la participación efectiva del gobierno de Asunción para proteger los derechos sociales y económicos de los pequeños productores campesinos. Así, la lucha social llevada por los campesinos, desde la muerte en 2003 del joven Silvino, intoxicado al Round Up, no será quedada vana…

Valérie Fournier L'Heureux, traduccion de dos articulos mios parecidos en la revista Alternatives, vol. 13(no. 3 y 4)